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Mostrando las entradas de septiembre, 2024

Los heraldos negros - César Vallejo

 Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,  la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma... ¡Yo no sé! Son pocos: pero son... Abren sanjas oscuras  en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. Serán tal vez lo potros de los bárbaros Atilas: o los heraldos negros que nos manda la Muerte.  Son las caídas hondas de los Cristos del alma de alguna fe adorable que el Destino blasfema.  Esos golpes sangrientos son las crepitaciones  de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.  Y el hombre... Pobre...¡pobre! Vuelve los ojos, como  cuando por sobre el hombro nos llama una palmada:  vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza, como charco de culpa, en la mirada.  Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

Estar enamorado - Francisco Luis Bernardez

 Estar enamorado, amigos, es encontrar el nombre justo de la vida. Es dar al fin con la palabra que para hacer frente a la muerte se precisa.  Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel en que el alma está cautiva.  Es levantarse de la tierra con una fuerza que reclama desde arriba. Es respirar el ancho viento que por encima de la carne se respira.  Es contemplar desde la cumbre de la persona la razón de las heridas.  Es advertir en unos ojos una mirada verdadera que nos mira.  Es escuchar en una boca la propia voz profundamente repetidia.  Es sorprender en unas manos ese calor de la perfecta compañía.  Es sospechar que, para siempre, la soledad de nuestra sombra está vencida.  Estar enamorado, amigos, es descubrir dónde se juntan vida y alma.  Es percibir en el desierto la cristalina voz de un río que nos llama.  Es ver el mar desde la torre donde ha quedado prisionera nuestra infancia.  Es apoyar los ojos tristes en un pa...